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La Cuaresma es uno de los "Tiempos Fuertes" del año litúrgico, pero no es un fin en sí misma; es un itinerario de permanente conversión que nos ayuda a prepararnos para vivir el misterio pascual de Jesucristo (Pasión, Muerte y Resurrección) en la Semana Santa.
De manera semejante al atleta que se impone privaciones cuando se entrena para una competición deportiva, el cristiano se prepara para la Pascua por medio de las austeridades cuaresmales (ayuno, abstinencia y otras privaciones voluntarias), de la oración y los sacramentos de la penitencia y la eucaristía, así como de las buenas obras y el testimonio de vida.
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Reflexionemos con la ayuda del siguiente texto.
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Del libro "Pasó lo viejo, empezamos de nuevo"
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La cuaresma es un tiempo importante, tiempo de gracia. Siempre, claro, que no lo banalicemos, que no lo convirtamos en ejercicios rutinarios. Todo hay que vivirlo con intensidad, con pasión, "en espíritu y verdad".
Cuarenta días de preparación para la Pascua, la vida nueva y resucitada de Cristo. Es decir, queremos prepararnos para conformar nuestra vida vieja con la vida nueva de Jesucristo, para que Cristo viva en nosotros de manera creciente, o dicho de otro modo, para que el Espíritu de Cristo nos transforme con su fuerza vivificante en signos de resurrección. A eso deben conducir todos los ejercicios cuaresmales. (...)
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Son ejercicios clásicos cuaresmales la oración, la limosna y el ayuno. Bien, pero que la oración no sea rutinaria sino encuentro y pasión; que la limosna no sea paternalista, sino com-pasiva y liberadora; que el ayuno no sea individualista y vanidoso, sino solidario. Que nada de esto sea legalista, por cumplir, sino que brote del Espíritu, del amor y para amar.
Podrían proponerse otros ejercicios, en línea del voluntariado, como dar algo de tu tiempo libre, acercarse y aydar al que lo necesita, visitar al enfermo y al anciano, la solidaridad. También esmerarse en el trabajo de cada día, evitar críticas y quejas, aprender a decir que sí. Y cuántos ejercicios en el tema de la paciencia y la mansedumbre. Y liberarse un poco de la tele, del tabaco...
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Cáritas Española.
Cuarema y Pascua 2001.
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