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Concluido el tiempo de Navidad, comenzamos el "Tiempo Ordinario" o "Durante el año", que interrumpiremos el Miércoles de Ceniza para comenzar la preparación del ciclo pascual, y que retomaremos, concluído éste, después de Pentecostés. Externamente nos lo recuerda el color verde de los ornamentos litúrgicos.
Sin embargo, no hemos de tomar "ordinario" como sinónimo de "vulgar". Es cierto que no recalcamos especialmente durante el mismo nigún acontecimiento del misterio pascual del Señor, pero precisamente por eso los recordamos todos ellos en cada celebración: Encarnación, Nacimiento, Predicación del Reino, Pasión, Muerte, Resurrección, Ascensión, Envío del Espírtu Santo...
Por ello, no olvidemos que cada Domingo es el "Día del Señor", la "Pascua de la Semana", en que los cristianos nos juntamos festivamente para dar culto al Señor en la celebración de la Eucaristía, en la que renovamos nuestras fuezas para ser testigos de Dios en la vida cotidiana.
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Señor, que tu gracia inspire, sostenga y acompañe nuestras obras, para que nuestro trabajo comience en ti como en su fuente, y tienda siempre a ti, como a su fin. Por Jesucristo, nuestro Señor.
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